Por: Luis Reed Torres
De un tiempo a la fecha en prácticamente todas las naciones el problema de la economía ha pasado a ser el punto clave o el tema esencial de cualquier reunión social o de cualquier encendida polémica.
Este fenómeno ha sido tanto más notable cuanto que la mayoría de los países enfrenta hoy severas crisis en ese renglón. Y México, naturalmente, no sólo no escapa a semejante realidad, sino que, en virtud de los graves problemas que padecemos, registra abundante materia de discusión sobre el particular.
De ese modo, en nuestro país es muy reducido el número de personas que trata de asuntos o disyuntivas ajenos a la cuestión económica, cuestión ésta íntimamente relacionada, además, con la miseria en el campo, la deficiente educación de la sociedad mexicana, el alarmante índice de delitos de todo tipo, etcétera.
Sin embargo –y en estricto rigor histórico–, todo este panorama no es, ni con mucho, en modo alguno novedoso, toda vez que distinguidos pensadores de las tendencias más disímbolas se han pasado la vida en la búsqueda de una eficaz y permanente fórmula económica que lleve la felicidad a todos los pueblos de la tierra. De ahí el nacimiento de decenas de las así llamadas escuelas económicas que a lo largo del tiempo han surgido con los más variados puntos de vista y con las más diversas opiniones. Bajo tal perspectiva, al interesado estudioso de estas disciplinas le será particularmente atractivo repasarlas, al menos brevemente, no sin antes anotar aquí una sintética definición de la economía:
“La economía se ocupa de problemas sociales muy diversos y de gran importancia para la nación y para el mundo. Al tener presente que las necesidades materiales de la sociedad son virtualmente ilimitadas o insaciables, y que los recursos económicos son limitados o escasos, la economía puede definirse como la ciencia social que se ocupa del problema de utilizar o administrar unos recursos escasos (los medios de producción), con vistas a alcanzar la mayor o máxima satisfacción de las ilimitadas necesidades de la sociedad (meta de la producción)”.
(Glosario de Términos Económicos, Editorial Alethia, 1983, pp. 79-80. La información que sigue procede de la misma fuente con adaptación propia y algunos añadidos).
Ahora bien, ¿cuáles han sido, a lo largo de la historia, las proposiciones que se han expuesto a fin de alcanzar la máxima satisfacción de la sociedad con recursos exiguos?
Paso a ver, en orden alfabético, las diversas escuelas y sus correspondientes tesis, apretadamente recogidas tanto por razones de espacio como por no atosigar al paciente lector:

ADAM SMITH
1.- Escuela Clásica Económica: Creada por Adam Smith, quien pregonó la libertad de comercio, la supresión del monopolio y el concepto de que el trabajo es la fuente de la riqueza. Luego David Ricardo y Thomas Maltus expusieron, dentro de la misma escuela, que el hombre persigue únicamente su propio interés, y se adoptaron, como premisas esenciales, que valor y precio determinan tanto la producción como la distribución; que la ley de la oferta y la demanda debe regir el mercado sin ninguna otra intervención; que el rendimiento de la tierra es decreciente; que la división del trabajo hace progresar la economía; que la libre concurrencia es esencial, y que la economía es ajena a la moral. La Escuela Clásica Económica tuvo diversas ramificaciones, entre ellas algunas que, curiosamente, se encaminaban hacia el socialismo marxista. Por ejemplo, Jacobo Mill, quien pretendió vincular liberalismo y Escuela Clásica con el sistema socialista, puesto que alegaba que la producción se rige por medios naturales, pero que la distribución (equitativa) podía ser realizada voluntariamente (por el Estado) para lograr la justicia social.
2.- Escuela Corporativista: Tiene antecedentes en la Edad Media, y Benito Mussolini modernizó el corporativismo basándolo en corporaciones de gremios (especie de sindicatos), integrados por obreros y patrones, cuyo propósito era hacer cesar la lucha de clases pregonada por el marxismo. Los representantes de cada corporación integraban el Parlamento sobre el cual regía el Gran Consejo Fascista.

Milton Friedman ganador del Premio Nobel de Economía (1976)
3.- Escuela de Chicago: Destaca como su máximo representante el doctor Milton Friedman, Premio Nobel de Economía en 1976, y sostiene, ampliadas y enriquecidas, las tesis de la escuela clásica de Adam Smith. Pregona la libre competencia que da libertad de elegir, censura los controles de precios, los subsidios y el estatismo en todas sus formas. Asienta que cuando hay inestabilidad económica se debe al intervencionismo estatal en esa materia.
4.- Escuela de la Economía Nacional: Disiente de la Escuela Clásica Económica en cuanto que afirma que cada nación posee sus propias características y que, por tanto, debe regir su economía en forma particular, sin sujetarse a los principios internacionales sostenidos por Adam Smith, David Ricardo y Jacobo Mill. Su máximo exponente es el economista alemán Friedrich List.
5.- Escuela de Manchester: Surgió en Inglaterra a principios del siglo antepasado y combatía las limitaciones oficiales que se imponían o pretendían imponerse a las actividades económicas en general. Rechazaba el proteccionismo y la legislación que trataba sobre las condiciones del trabajo en los adultos. La representaban J. Bright y R. Cobden.
6.- Escuela Económica Austriaca: Conocida también como Escuela Psicológica, contó, entre sus máximos exponentes, a Carl Menger y Eugen von Böhm Bawerk, en la segunda mitad del siglo XIX, y a Ludwig von Mises y Ludwig Erhard en el XX. Sostiene la teoría subjetiva o psicológica del valor, es decir que el valor de los objetos no reside básicamente en ellos, sino en la persona que los valora, o sea subjetivamente. Contradijo así las teorías de David Ricardo y Karl Marx. El valor del trabajo –asienta esta escuela– se determina con base en el valor del producto, no a la inversa. Considerada la de mayor influencia después de la Escuela Clásica Económica, la Escuela Económica Austriaca defiende la economía de mercado y rechaza el déficit presupuestal puesto que implica consumo de capital. Pugna por una mínima intervención oficial en la economía, pero rechaza la planificación económica estatal a ultranza porque equivale a la supresión de la libertad.

Representantes de la Escuela Económica Austriaca
7.- Escuela Económica Bancaria: El ya citado Glosario de Términos Económicos asienta que nació en oposición a las tendencias monetarias, y sostiene que cuando los billetes son emitidos por los bancos de acuerdo a las sanas normas bancarias no puede registrarse un exceso de aquéllos porque la emisión está acorde con las necesidades del mercado, y en todo caso el excedente de billetes retorna al banco en forma de reintegro de los préstamos.
8.- Escuela Económica Católica: Fundamentalmente sostiene que la economía debe desenvolverse dentro de los cánones morales y no como técnica desligada de los mismos, como aseguraban, por ejemplo, David Ricardo y Jacobo Mill. Rechaza tanto el estatismo marxista como el liberalismo económico. Y las diversas encíclicas papales –Quadragesimo Anno, Rerum Novarum y otras– se condujeron siempre por este tenor. Censura las tendencias a eliminar la propiedad privada de los medios de producción, pero aboga por un sentido de estricta justicia social para los desamparados y las clases menesterosas.
9.- Escuela Económica de Cambridge: Fundada por Alfred Marshall, tiende a conciliar los puntos de vista de las Escuelas Clásica y Austriaca. Marshall gozó de gran influencia en el pensamiento económico británico de fines del siglo XIX y principios del XX.
10.- Escuela Económica de la Reforma Social: Creada por el sociólogo francés Fréderic Le Play, censura los principios económicos del liberalismo y de la Escuela Ecómica Clásica. Punto clave de su tesis es que la economía no debe desenvolverse en forma independiente de todo principio moral o religioso. Impugnó todos los aspectos que caracterizaron a la Revolución Francesa.
11.- Escuela Económica del Socialismo Liberal: Se debe a Frank Oppenheimer y pugna tanto por una mayor intervención del Estado en la economía, como por una reforma agraria que, promovida igualmente desde las esferas del poder, lleve al colectivismo.
12.- Escuela Económica Histórica: Más que una doctrina económica, abarca una serie de interpretaciones sobre el desarrollo de la economía. De ese modo, estudia la forma en que se fue integrando el capitalismo moderno. W. Sombart y M. Weber son sus exponentes.
13.- Escuela Económica Institucionalista: El Glosario de Términos Económicos asevera que fue desarrollada en Estados Unidos por Thorstein Verblen y que ganó numerosos adeptos. Aplica el método descriptivo, busca el origen de los fenómenos económicos y sus pasos son muy similares a los de la Escuela Económica Histórica.
14.- Escuela Económica Juridicosocial: Es antecedente y base del marxismo. Rechaza la propiedad privada y demanda progresivos controles del Estado en todos los órdenes. Sus representantes fueron Karl Rodbertus, Rudolf Stammler y Karl Diehl.

John M. Keynes
15.- Escuela Económica Keynesiana: Llamada así por su creador, John M. Keynes, pugna por la creación de dinero, aun sin el correspondiente aumento de producción, y por una política estatal orientada a gastar cada vez. Esto provoca inflación, pero Keynes asienta (“Teoría General del Empleo”) que es la única manera de dar trabajo a todos (en la economía nacionalsocialista se siguió en parte esta práctica, y luego la masiva producción alemana, producto de la labor colectiva –la riqueza intrínseca–, respaldó la emisión de los billetes emitidos inicialmente). Los críticos de Keynes replican que sus prácticas provocan déficit gubernamental y que la transitoria solución de una crisis por medio de la inflación corrompe la moneda y propicia una intervención estatal cada vez más aguda en el campo de la economía privada. Si bien Keynes critica la teoría marxista, sus principios tienden, sin embargo, a desembocar en una desenfrenada dictadura a través del capitalismo de estado.
16.- Escuela Económica Marxista: Considera que en toda actividad económica libre, el hombre explota al hombre; que el patrón roba al trabajador una parte de su trabajo (plusvalía); que para evitar esto debe abolirse la propiedad privada; que todos los medios de producción pasen a poder del Estado y que las libertades que se opongan a tales propósitos sean canceladas. Como táctica de lucha, y cuando no puede implantarse de golpe, busca avances graduales que consisten en dar dos pasos hacia adelante y uno para atrás, según recomendación de Lenin. De ahí que a esta táctica flexible se le conozca como “el vals de Lenin”.
17.- Escuela Económica Matemática: Pregona la utilidad límite a partir de la ley de la saturación de las necesidades. El concepto central de esta escuela –representada por Hermann Heinrich Gossen y William Stanley Jevons– es el del equilibrio, mediante las matemáticas, para precisar la interdependencia de las fuerzas económicas.
18.- Escuela Económica Monetaria: Pregona que la cobertura del dinero emitido debe ser igual al valor total de los billetes de banco, pues de lo contrario se cae en la inflación y en sus funestas consecuencias.
19.- Escuela Económica Neoliberalista: Si bien rechaza por igual tanto al liberalismo clásico como al colectivismo, acepta que el Estado intervenga en campos en donde la Escuela Clásica aduce que no debe intervenir. Sus críticos dicen que lleva al estatismo en forma gradual.
20.- Escuela Económica Neorromántica: Asegura que la sociedad no es una suma de individuos, sino un todo orgánico, y que la economía debe ser un sistema de servicios o prestaciones. Othmar Spann desarrolló esta tendencia.
21.- Escuela Económica Nueva: Fundada por Gustav Schmoller a fines del siglo XIX, asienta que el método de la ciencia económica debe ser histórico, descriptivo y estadístico. Esta escuela es partidaria de la intervención del Estado en la economía.
22.- Escuela Económica Psicológica Norteamericana: Propone como solución a las crisis económicas la estabilización de los precios mediante una periódica variación de la cantidad de metal de las unidades monetarias, de acuerdo con las variaciones de los valores de las mercancías reflejados en los números índices.
23.- Escuela Económica Romántica: Representada por Friedrich Gentz y A. Muller, rechaza los radicalismos del liberalismo económico y sostiene que la economía no puede desvincularse de ciertas normas generales de tipo moral.
24.- Escuela Económica Solidarista: Pugna por una tercera vía –marxismo e individualismo son perjudiciales, dice– que consiste en un programa de ayuda mutua bajo una obligación moral y jurídica. Pregona que los grupos sociales poderosos coayuven a mejorar a las clases menesterosas, aunque sea por el propio interés de evitar males sociales que luego perjudicarían a aquéllos (Yo conocí y traté a Radivoj Stankhovich, un caballeroso idealista yugoslavo partidario de esta tesis, cuando ambos escribíamos para la revista economicafinanciera Negocios y Bancos en la década de los ochenta).
25.- Escuela Económica Sueca: Con una posición intermedia entre la Escuela Austriaca y la Escuela Matemática, afirma que es posible estructurar un sistema monetario en el cual los bancos de emisión mantegan la estabilidad del valor de la moneda por medio de una política de descuento. Fue creada por el profesor sueco Kunt Wicksell.
26.- Escuela Etica: Demanda la creciente intervención estatal y choca frontalmente con la Escuela Clásica de Smith. Dice abogar por los proletarios “en nombre de la ética”. La creó Carlos Leonardo de Sismondi.
27.- Escuela Francoamericana: Llamada también Escuela Optimista. El francés Federic Bastiat y el norteamericano Charles Carey, sus fundadores, aseveran que cualquier etapa de desarrollo puede, a su vez, generar un nuevo desarrollo.
28.- Escuela Histórica Antigua: Rechaza a la derivación que de la Escuela Clásica hizo David Ricardo y pregona que la ética no puede ser descartada de la economía, puesto que si bien el hombre busca utilidad debe a la vez moverse en terrenos tradicionales y de costumbre. En suma, rechaza que el egoísmo rija como eje de la economía. Surgió en Alemania el siglo antepasado merced a los trabajos de Wilhelm Roscher, complementados luego por Karl Knies y Hildebrand.
Así, tras haber repasado de manera muy sucinta las diversas escuelas económicas que a han surgido a lo largo de la historia, cabe decir que lo lamentable radica, ciertamente, en que a pesar de la brillantez de sus determinados exponentes, la humanidad haya sido hasta ahora incapaz de preservar una economía sana frente a las conveniencias y caprichos de los políticos, que la manejan según sus conveniencias personales o de partido, y que gran parte del género humano se debata en nuestros días en la pobreza y aun en la miseria.